¿Humanidades, hoy?

ImageMargalida Capellà Soler

Profesora de clásicas en el Institut Premià de Mar

En la Antigüedad, la dicotomía ciencias/letras y la figura del especialista eran inexistentes. Para Cicerón, el término Humanitas se refería a la culminación del proceso educativo, que sólo conseguía el orador; hoy hablaríamos de excelencia educativa y profesional.

Las humanidades han sido arrinconadas por la administración pública a lo largo de las sucesivas reformas educativas, sin mencionar el proyecto Wert. Sí, todo el mundo sabe que ordenan el pensamiento, despiertan el espíritu crítico, estructuran el lenguaje…pero son pocos los centros de secundaria que hoy imparten griego. ¿Se puede cursar un bachillerato humanístico sin griego? ¿Se pueden entender el origen y la evolución de las lenguas románicas sin unas nociones básicas de latín? ¿Se pueden comprender la literatura universal, el arte, la música… sin un conocimiento básico de los clásicos?

En Europa, la situación de las humanidades es paradójica: en la mayoría de los países están relegadas, salvo en Alemania, donde hay un gran interés por saber latín. Con la renuncia del papa Benedicto XVI hemos visto como, incluso en el Vaticano, se ha perdido el latín, pero en Francia, recientemente, el CAS (Centre d’Analyse Stratégique) ha publicado el estudio «Les “humanités”, au coeur de l’excellence scolaire et professionelle», dirigido por J.F. Pradeau, que sugiere pautas para la enseñanza de la lengua, la cultura y la recepción de la Antigüedad y apunta la posibilidad de ofrecer latín o griego como segunda lengua. Curiosamente (o no tanto, porque el latín fue la lengua de la ciencia hasta el siglo XVIII), el 65% del alumnado latinista francés de bachillerato es de ciencias, frente al 17% de letras.

Conocer la Antigüedad (griego, latín, filosofía, historia, literatura, lingüística, arte, música, arqueología, antropología…) podría parecer obsoleto, pero es fundamental para hacer frente a nuestra realidad actual y a nuestros conflictos vitales y sociales. En esta misma realidad, son muchas las referencias clásicas que encontramos en el cine, la música  la publicidad, el arte, la literatura, el lenguaje, la ciencia, la prensa. Estos referentes nos ayudan a comprender el mundo, a encontrar respuestas y modelos, formas de vivir y de pensar, valores y contravalores. Busquemos lo que busquemos, lo acabamos hallando en la Antigüedad: incluso la corrupción, el nepotismo, la explotación infantil, la violencia de género o la degradación del medio ambiente.

La humanidades, pues, no podemos considerarlas inútiles, ni rancias, ni elitistas, ni prescindibles, porque el estudio del pasado interesa a nuestra sociedad por razones sociales, intelectuales, morales. Depende de nosotros suscitar esa inquietud, fomentar la curiosidad y la creatividad, contagiar la pasión por aprender, hacer actual el pasado, buscar las claves para entender el presente y construir el futuro. Los estudios humanistas abren la puerta al conocimiento, pero quizá no sea tan importante llegar, como el camino que nos conduce hasta allí, porque nuestros alumnos hiperconectados, informados y socializados por medios impensables en la Antigüedad, son nativos digitales, pero necesitan urgentemente aprender a buscar y a seleccionar la información, a filtrarla, a contrastarla y a valorarla. Necesitan aprender a formarse un criterio, a argumentar, a hallar una voz propia. Y esto tiene que ver (y mucho) con las humanidades. Todavía hoy. ¿O quizá hoy, más que nunca?

Lupa: Necesitan aprender a formarse un criterio, a argumentar, a hallar una voz propia. Y esto tiene que ver (y mucho) con las humanidades.

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3 comentaris a “¿Humanidades, hoy?”

  1. 3 Abril 2013 a 16:30 #

    Muchas gracias Margalida por tu magnífico artículo, no podemos permitir que las humanidades, en especial el griego y el latín, se vean como disciplinas obsoletas e inútiles, que en general se tenga la imagen de “las interminables declinaciones”, las disciplinas clásicas son mucho más y nos conectan constantemente con la actualidad.

  2. Laia Muñoz Osorio
    7 Abril 2013 a 14:31 #

    Sin lugar a dudas, las humanidades son imprescindibles para la formación de una persona, pese a que mucha gente lo niegue. Personalmente, como estudiante de Bachillerato humanístico, me encuentro con este desprecio hacia las humanidades casi a diario. No hace falta ir muy lejos, la mayor parte de los estudiantes del itinerario científico consideran que las ciencias son un escalón más alto que las humanidades por el simple hecho que las carreras de ciencias requieren una nota de corte más alta para entrar en la Universidad.

    Pero también es cierto que hay muchos jóvenes que al acabar la educación secundaria no saben qué hacer y deciden cursar el Bachillerato humanístico sin vocación ni predisposición. El fracaso escolar como consecuencia de la falta de interés y de esfuerzo por parte de estos “estudiantes” se convierte en un argumento en contra de las Humanidades, difícil de refutar. De hecho, las Humanidades tienen el mismo nivel de dificultad que las Ciencias y a esta dificultad se tendría que añadir el tiempo de dedicación y de atención a tareas como leer un gran número de libros, traducir textos originales en latín y en griego, esquematizar y sintetizar las lecciones de Historia o de Historia del Arte…

    Con estas reflexiones no me propongo despreciar a las materias científicas, ni mucho menos, reconozco que sin la medicina y los avances tecnológicos entre otras cosas, nuestra sociedad no tendría una calidad de vida como la de ahora: los medicamentos evitan y aligeran nuestras molestias (inflamaciones, infecciones) y nuestras enfermedades; los avances tecnológicos son la razón por la que podemos navegar por la red con propósitos culturales (y no culturales). El fácil acceso a la red también es una gran ventaja para las Humanidades porque permite una difusión más rápida y eficaz y al mismo tiempo ponerse al día en un mundo que se mueve con tanta prisa.

    Las Humanidades no lo son todo, pero las Ciencias tampoco. Ambas se necesitan mutuamente: las Humanidades son el alma del Conocimiento y las Ciencias son el cuerpo. El principio de la vida es el alma, en ella guardamos nuestra identidad, pero el alma necesita el cuerpo para moverse. Necesitamos el cuerpo para avanzar, para descubrir cosas nuevas con las que enriquecer el alma. El cuerpo es quien tendría que reforzarla, sin quitarle el protagonismo.

    Todo el mundo necesita, independientmente de sus estudios y oficios, una buena dosis de cultura humanística: la lengua para comunicarse correctamente, la historia para evitar los errores pasados y también para recuperar aquellas cosas provechosas que se perdieron, la filosofía para construir una vida rica en valores y ética, la música y el arte para entender aquello más abstracto y por último las Clásicas para entender porqué han sido admiradas o censuradas a lo largo de la historia y porqué aun hoy las utilizamos como defensa de nuestros derechos.

  3. 8 Abril 2013 a 10:44 #

    Bon article. L’entusiasme ens salvarà.

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