¿Cómo evaluar la competencia científica en secundaria?

Pedro Cañal 

Dar una respuesta satisfactoria al interrogante planteado en este artículo exige, en primer lugar, esclarecer y acordar el significado que damos a los términos evaluación y competencia científica. Y, a partir de ahí, reflexionar sobre la forma en que podemos enriquecer los fines y procedimientos de evaluación para lograr aplicarlos con éxito al análisis de los procesos y avances de la competencia científica en el alumnado de secundaria. Son éstos los aspectos que se abordan en este trabajo.

¿Qué es evaluar y para qué sirve?

Los profesores hemos tenido ocasión de familiarizarnos con el término evaluación mucho antes de empezar a trabajar como docentes. Nuestra inmersión prolongada en las clases de infantil, primaria, secundaria y universidad nos ha proporcionado múltiples e intensas situaciones prácticas de aprendizaje sobre el significado del término evaluación y la forma en que ésta se desarrolla en las aulas. Hemos experimentado personalmente sobre qué y cómo se nos evaluaba, qué se nos exigía para superar cada proceso de evaluación y cómo tratar de afrontarlos con éxito […]. En consonancia con esa idea elemental sobre la evaluación, aprendimos a organizar y dirigir principalmente nuestro trabajo escolar hacia el logro de unas calificaciones que nos resultaran satisfactorias […]. Para ello era necesario plantearse la siguiente cuestión: «¿Cómo conseguir que este profesor o profesora se haga una buena imagen de mí y me dé la nota que persigo?».

Ésta es una idea que impregna la relación profesor-alumno habitual y que tiene efectos muy negativos en las actitudes del alumnado, y a veces también del profesorado. Una imagen que distorsiona y devalúa la función del docente como diseñador, animador y evaluador de escenarios, climas de aula y secuencias de actividades que sean adecuadas para ayudar al alumnado en el desarrollo de capacidades necesarias para su vida cotidiana y para el ejercicio profesional. Lejos de este profesor-facilitador, la enseñanza habitual parecía potenciar más bien la imagen de un profesor-juez que se centraba sobre todo en «dar» un programa temático, cuyo sentido y utilidad nos costaba apreciar, y en valorar en los exámenes nuestra capacidad para superarlos, es decir, nuestra habilidad para dar una respuesta adecuada a las preguntas planteadas, reproduciendo con fidelidad los contenidos abordados en clase. Todo lo anterior forma parte generalmente de nuestra experiencia en clase y constituye, en forma consciente o inconsciente, la base de partida de nuestras concepciones sobre la enseñanza y la evaluación cuando nos preparamos para la docencia y también, con frecuencia cuando hacemos clase […].

En toda evaluación debemos potenciar la indagación, la fundamentación, el cambio y la mejora, aspectos que caracterizan las concepciones didácticas actualmente vigentes sobre la evaluación (Sanmartí, 2007), de tal forma que podemos definirla como:

conjunto de procesos de indagación y reflexión sobre la enseñanza que se implementa en un aula, a fin de detectar aspectos problemáticos y determinar su origen, de forma que se puedan introducir cambios que permitan avanzar en la resolución de esos problemas. Y ello en lo que se refiere tanto a aspectos del diseño y ejecución de la docencia (los objetivos perseguidos, los contenidos empleados, las secuencias de actividades puestas en práctica, los recursos utilizados, la ejecución de climas de aula y secuencias de actividades que sean adecuadas para ayudar al alumnado en el desarrollo de capacidades necesarias para su vida cotidiana y para el ejercicio profesional.

7117677_xxl

La evaluación es, por tanto, un proceso que se ocupa de analizar los aprendizajes del alumnado, ciertamente, pero que va mucho más allá, al abordar interrogantes como los siguientes: ¿qué progreso ha realizado la clase tras la enseñanza?, ¿qué aspectos han resultado más difíciles de aprender y a qué ha podido deberse?, ¿qué actividades han resultado más útiles y cuáles han funcionado peor?, ¿cómo estimular el éxito de los alumnos que han tenido más problemas de aprendizaje?, ¿qué cambios introducir en la planificación y el desarrollo de esta unidad didáctica o tema para disminuir o eliminar los problemas detectados?, etc. Aunque existe consenso en la pertinencia de la definición anterior y del planteamiento de preguntas evaluativas como las enunciadas, son aún muy frecuentes los casos en los que la evaluación que se efectúa en la enseñanza de las ciencias difiere en mayor o menor medida de estos planteamientos.

¿Qué se evalúa con mayor frecuencia en la educación científica y cómo se hace?

En la educación científica acostumbran a predominar la transmisión de cuerpos organizados de conocimientos académicos y de algoritmos de resolución de problemas. Los exámenes que se hacen suelen ocuparse sobre todo de comprobar hasta qué punto se ha producido ese proceso de apropiación del saber científico por parte de cada alumno de la clase […]. Constatar, simplemente, si el alumnado recuerda informaciones concretas del contenido trabajado, mediante preguntas directas al respecto, es algo realmente inadecuado e insuficiente desde una perspectiva profesional de la enseñanza y la evaluación […].

¿Cómo se manifiesta la competencia científica y cómo podemos evaluarla?

Entendemos la competencia científica, de acuerdo con Pedrinaci y otros (en prensa), como un conjunto integrado de capacidades personales para utilizar el conocimiento científico para:

• Describir, explicar y predecir fenómenos naturales.

• Comprender los rasgos característicos de la ciencia.

• Formular e investigar problemas e hipótesis.

• Documentarse, argumentar y tomar decisiones personales y sociales sobre el mundo natural y los cambios que la actividad humana provoca en él.

Para afrontar estos objetivos, la enseñanza orientada al desarrollo de la competencia científica requiere determinadas opciones didácticas (Zabala y Arnau, 2007) a las que no se suele dar mucha importancia en la evaluación habitual.

Si queréis conocer las principales capacidades y aprendizajes básicos necesarios para el progresivo desarrollo de la competencia científica en la educación secundaria, junto con propuestas relativas a los procesos de evaluación de esta competencia, podéis consultar el artículo completo en el número 72 de la revista Alambique

http://alambique.grao.com/revistas/alambique/072-ensenar-que-es-la-ciencia/como-evaluar-la-competencia-cientifica-en-secundaria

Anuncis

Etiquetes: , , , , ,

Categories: Artículos, General

Conéctate a Aula de secundaria

Suscríbete a nuestros RSS y redes sociales para recibir actualizaciones

Trackbacks/Pingbacks

  1. ¿Cómo evaluar la competencia científica en secundaria? | Mauriciome... - 11 Setembre 2013

    […] See on auladesecundaria.wordpress.com […]

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

S'està connectant a %s

%d bloggers like this: